- Rango
- De 0 a 150 mm, de 0 a 200 mm y de 0 a 300 mm
- Resolución
- 0,01 mm, mostrados directamente
- Exactitud
- Se declara como más o menos 0,03 mm
- Visualizador
- Cristal líquido con retroiluminación LED; 1,5 pulgadas en la versión clásica y 2,2 pulgadas en la versión de pantalla grande
- Unidades
- Métrico y pulgadas, conmutables en el teclado con conversión automática
- Funciones
- Encendido y apagado con una pulsación larga, cero en cualquier posición, cambio de unidad y retroiluminación
- Modos de medición
- Exteriores, interiores, profundidad y escalón desde un solo instrumento
- Construcción
- Regla de acero inoxidable con extremos de núcleo de aluminio y mordazas de medición templadas
- Protección
- IP54 solo en la versión estanca; las demás versiones no llevan ningún grado de protección declarado
- Pila
- Pila de botón de 1,5 V o de 3 V, con un módulo de apagado automático
Un calibrador mide las cuatro cosas a las que se reducen la mayoría de las dimensiones de taller: una anchura exterior, un diámetro interior, una profundidad y un escalón. Que un solo instrumento cubra las cuatro es la razón por la que está en todos los armarios de herramienta, y la razón por la que la versión digital desplazó al vernier no es la exactitud sino el tiempo de lectura. La escala la lee el instrumento y se muestra como un número, así que el operador dedica la atención a la pieza y no a encontrar la línea que coincide.
De ahí se sigue un cambio en para qué sirve el instrumento. Un calibrador con codificador no es solo un vernier más rápido; es un comparador que puede ponerse a cero en cualquier punto, lo que cambia la forma de comprobar un lote de piezas.
Visión general del producto
El instrumento se ofrece en tres rangos —150, 200 y 300 mm— y en tres versiones que se distinguen por el tamaño de pantalla y por un grado de protección. Una resolución de 0,01 mm es común a todas ellas, y también lo es la exactitud declarada de más o menos 0,03 mm.
El rango es lo primero que hay que decidir, porque fija el tamaño físico de la herramienta y no solo lo que puede medir. Un calibrador de 300 mm mide 391 mm de largo y pesa 275 g, que es un instrumento distinto en la mano del de 236 mm y 200 g del rango de 150 mm. La versión se deriva después de dónde se use la herramienta: el grado IP54 existe para trabajos en los que el refrigerante o el polvo llegarían de otro modo al cursor, y el material es explícito en que las demás versiones no están protegidas.
Cómo se realiza la medición
Dentro de la regla, una pista de elementos capacitivos lleva un patrón fijo, y el cursor que se desliza sobre ella detecta el cambio de capacidad a medida que se desplaza. De ahí la electrónica deriva una posición y la muestra como un número. Como el codificador lee una posición y no cuenta vueltas, la lectura está disponible en cuanto se abren las mordazas, y el cero puede trasladarse a cualquier punto del recorrido.
Las mordazas son convencionales: dos para medición de exteriores, otras dos más pequeñas para interiores, una varilla estrecha para profundidad y un hombro para escalones. La exactitud del instrumento descansa en la escuadra y la planitud de esas caras y en la rigidez del bastidor, no en el visualizador, y por eso un calibrador cuyas caras se han desgastado o se han muescado leerá de forma consistente pero equivocada.
Cómo elegir el calibrador adecuado
Se parte de la dimensión y la tolerancia. El rango tiene que cubrir la dimensión mayor que vaya a medirse con las mordazas todavía sobre la regla, y la tolerancia decide si un calibrador es siquiera el instrumento adecuado: con una exactitud declarada de más o menos 0,03 mm, las dimensiones mantenidas por debajo de esa cifra exigen un micrómetro.
Después se decide la versión. Si la herramienta se queda en un banco, la forma clásica basta; si se usa en una máquina por la que corre refrigerante, la versión IP54 es la que hay que especificar, porque lo que sufre es el codificador y no las mordazas. Solo después de esas dos preguntas vale la pena decidir el tamaño de pantalla, y es una cuestión de dónde tiene que ser legible la lectura y no de capacidad.
Limitaciones de la medición y criterios de selección
Un calibrador mide una distancia entre dos caras en contacto con la pieza, así que vale tanto como valga el contacto. Una rebaba, una película de aceite, una pieza que no está limpia o una mordaza apoyada en ángulo entran en la lectura, y nada de ello se ve en el visualizador. Medir dos veces el mismo punto es el hábito que detecta estas cosas, ya que un calibrador inclinado generalmente no repite.
Dos cifras que un comprador pediría normalmente no están en el material: la repetibilidad que acompaña a la exactitud declarada y la temperatura dentro de la cual se mantiene esa exactitud. Una regla de acero cambia de longitud con la temperatura, y en un instrumento de 300 mm ese efecto es una parte real de la incertidumbre, así que la página declara que la cifra falta en lugar de sugerir una finura que el material no respalda.
Todos los valores siguientes proceden de la documentación de origen. Cuando un parámetro no figura en el material disponible, se marca como información requerida en lugar de estimarse.