- Rango de medición, controlador de membrana
- 0 a 200 por ciento de saturación y 0 a 20,00 mg/L o ppm, con un canal de temperatura de 0,0 a 65,0 °C
- Rango de medición, controlador óptico
- 0 a 20,00 mg/L o ppm, con el rango de saturación recogido como parámetro reservado; temperatura del electrodo de 0 a 60 °C
- Exactitud
- Más o menos 1,5 % del fondo de escala en el controlador de membrana; más o menos 0,5 mg/L en el controlador óptico; temperatura de más o menos 0,5 °C
- Compensación
- Temperatura de forma automática mediante un elemento sensor en el electrodo o de forma manual; salinidad introducida manualmente; presión introducida manualmente
- Salidas
- Salida de corriente analógica seleccionable entre 4-20 mA, 0-10 mA y 0-20 mA, con una resistencia de carga máxima que se indica
- Relés de alarma
- Dos relés, configurables para concentración, para temperatura o desactivados, con la capacidad de contacto indicada por separado para los dos controladores
- Comunicación
- Puerto serie RS485 con el protocolo Modbus RTU, con una velocidad de transmisión seleccionable
- Visualizador
- Panel de cristal líquido retroiluminado de 3,5 pulgadas y 128 x 64 puntos que muestra los dos canales, con la interfaz conmutable entre inglés y chino
- Protección del electrodo
- IP68 en el electrodo óptico, que va sellado y no necesita electrolito ni sustitución de membrana
- Alimentación y protección
- CA o CC de 100 a 240 V; carcasa del controlador indicada como IP65 con una clasificación de resistencia a la llama
El oxígeno disuelto en el agua es la cifra menos visible de una planta de tratamiento y una de las pocas que decide la biología que tiene debajo. Si es poco, la balsa aireada deja de funcionar; si es mucho, se está gastando energía en aire que el proceso no puede aprovechar. En los dos casos la consecuencia aparece horas después de la causa, y por eso la medición tiene que ser continua y no por muestreo.
Un analizador de oxígeno disuelto en línea es por tanto un instrumento de control y no de laboratorio, y se juzga por si la lectura se mantiene mientras nadie la vigila.
Vista general del producto
La gama se articula en torno a dos vías de medición que comparten un mismo formato de controlador. Un controlador de membrana trabaja con un electrodo de acero inoxidable que contiene un electrolito detrás de una membrana permeable a los gases, e informa del oxígeno disuelto como concentración o como porcentaje de saturación. Un controlador óptico trabaja con un electrodo sellado que contiene una capa luminiscente, e informa de la concentración.
Los dos son instrumentos de cuadro con la misma huella, los dos llevan un visualizador retroiluminado de dos líneas, una salida analógica, dos relés de alarma y un puerto serie, y los dos aplican los mismos tres términos de compensación. Lo que los separa es el electrodo, y el electrodo es lo que decide el mantenimiento que la instalación tendrá que sostener durante el resto de su vida.
Cómo se produce la lectura
Un electrodo de membrana es una celda electroquímica. El oxígeno atraviesa la membrana y se reduce en el cátodo, y la corriente producida es proporcional a la velocidad con la que llega el oxígeno, que es la razón por la que esta vía depende de un caudal mínimo por delante de la membrana y de que la membrana se mantenga limpia e intacta. El electrolito y la membrana son consumibles, y el material indica una calibración cada dos meses.
El electrodo óptico mide la misma magnitud sin consumirla. Una capa de colorante se excita con una fuente de luz y emite a una longitud de onda mayor, y el oxígeno disuelto acorta la duración de esa emisión. El instrumento lee el tiempo de vida, que no depende de cuánta agua pase por delante del sensor, así que el electrodo tolera el agua en reposo y va sellado a IP68. El consumible aquí es el capuchón sensor.
Las dos vías pasan después por la misma conversión. El sensor responde a una presión parcial, y el controlador la convierte en una concentración sirviéndose de la temperatura, la salinidad y la presión del agua. Las tres se ajustan en el cuadro, la temperatura de forma automática desde un elemento del electrodo y las otras dos a mano.
Cómo elegir el analizador adecuado
Empiece por el electrodo, porque todo lo demás se deriva de él. Donde el agua está en reposo, o donde el emplazamiento no puede garantizar que una membrana y un electrolito se sustituyan según calendario, la vía óptica es la que seguirá leyendo correctamente un año después. Donde el agua se mueve y el mantenimiento es real, el electrodo de membrana es el instrumento menos costoso para el mismo trabajo.
Después confirme las compensaciones. Una función en un estuario, en un tanque de salmuera o en una conducción a presión no puede usar los valores por defecto, y los valores tienen que conocerse antes de fijar el rango y la resolución, y no después. A partir de ahí las preguntas son eléctricas: cuántos relés necesita la instalación y qué conmutan, si la lectura tiene que llegar a la red de planta y si el registro tiene que existir siquiera.
Limitaciones de medición y criterios de selección
El analizador informa de lo que percibe el electrodo, y el electrodo está expuesto a todo lo que hay en el agua. La turbidez, las algas, el aceite y el crecimiento biológico afectan a un electrodo de membrana antes de afectar a la lectura de una forma visible, así que un intervalo de limpieza forma parte del plan de puesta en marcha junto a la especificación del instrumento.
Faltan dos cifras que un comprador usaría normalmente para comparar las dos vías. El electrodo óptico no tiene tiempo de respuesta indicado ni intervalo de calibración indicado, frente a la respuesta de menos de treinta segundos y el intervalo de dos meses que se dan para el electrodo de membrana. Mientras no se confirmen, la elección entre las dos vías se apoya en el argumento del mantenimiento y no en una comparación homogénea de prestaciones.
Todos los valores siguientes proceden de la documentación de origen. Cuando un parámetro no figura en el material disponible, se marca como información requerida en lugar de estimarse.